Verso a verso: Entrevista a Tomás Rosner

7. Foto Tomás Rosner 2 (1)

Por Javier Martínez Conde
Foto Carla M. Comper

Nos conocimos en una competencia Slam. Esto es un capricho mío: empiezo pidiéndote una apreciación sobre la poesía oral, un tema que personalmente me fascina.

Un punto de inflexión en mi vida. Darme cuenta de que tenía una idea de la poesía muy acotada. Que caiga la ficha de que escribir versos encerrado en mi casa es el diez por ciento de la experiencia poética.

Por eso, siempre digo, ir a un slam es un acontecimiento recomendable no solo para lxs poetas sino para todxs lxs que trabajan con el lenguaje.

Hablame del primer recuerdo, la primera impresión, el primer contacto que hayas tenido con la poesía como lector. ¿En qué momento ingresa a ser una parte fundamental?

Como decía Jaime Gil de Biedma, el poema es un organismo acústico. Entra por el oído. Por eso, el primer recuerdo que se me viene de una experiencia poética es de nenito con mis abuelos escuchando a Dolina. Estábamos tirados en la cama y veía la panzota de mi abuelo que subía y bajaba por la risa.

¿Cómo nació la cuenta @los_fatales y cómo la definirías para el público que recién la siente nombrar?

Nació como una cuenta de difusión de citas literarias, pero fue creciendo y adoptando formas que me siguen sorprendiendo.

Diría que es un espacio de divulgación de poesía y oralidad desde el que tratamos de ir rompiendo los límites del campo literario: hacemos eventos, producciones audiovisuales, talleres de poesía. Va cambiando, es medio mutante (me copa eso) y hace que me sienta muy acompañado porque se armó una comunidad. La verdad, es algo increíble: estoy muy agradecido por cómo crece el espacio. 

Durante la cuarentena, propiciaste desde esta cuenta una serie de conversaciones con distintas personas donde se pensaba a la poesía en contacto con otras cuestiones. Hay una en particular con @edumangia sobre poesía y fe. ¿Coincidís en que la poesía es otra cara de la espiritualidad o es una mera exploración del lenguaje?

Hay una relación desde el momento en que te ponés a experimentar con la poesía. Para hacerlo, es necesario una fe. La fe es la capacidad de soportar la duda: la sustancia de las cosas que esperan. Puede no tener que ver con lo religioso, pero es fundamental para un camino artístico: ¡fe en las cosas!

Por otro lado, la poesía es también un modo de sondear la existencia, de hablar de la muerte, de lo que nos pone tristes, de reflexionar sobre las grandes preguntas. Este abordaje no me exime de, con frecuencia, no estar a la altura y terminar haciendo jueguitos tontos con las palabras que nada tienen que ver con la sabiduría. Pero pienso que siempre vale la pena intentarlo...

A principio de este mes presentaste tu segundo libro, “El verano de cada uno” (Abre Cultura, 2021). ¿Cómo fue el proceso de creación y/o edición en medio de este contexto pandémico?

Fue un proceso que disfruté mucho. Justo vinculado a la pregunta anterior, Abelardo Castillo decía que la corrección es un ejercicio espiritual. Un poco me lo tomé así.

El mundo desmoronándose  alrededor y yo concentrado en limar y mejorar mi librito. Una vez más, la poesía salvándome las papas: es como esos jugadores que aparecen en los partidos importantes.  

Tu primer libro, “Ginseng”, fue publicado en 2018 y acaba de alcanzar su tercera edición. El libro abre con el poema homónimo que contiene estos versos: “Me consuelo pensando / que la literatura hay que hacerla / en la vida cotidiana / como dicen los taoístas:”. A mi parecer describe y tiñe a todos los poemas del libro. ¿Algo de esta búsqueda se conserva en “El verano de cada uno”? ¿Qué encontraremos quienes aún no lo leímos?

Sí, eso está. Es el contacto directo con las cosas. La idea de que poeta es el que percibe. Creo que en "El verano de cada uno" asumo más riesgos. Es un libro que juega diferentes técnicas: el mashup, el collage, el espíritu conversacional, hasta hay una carta documento.

El año pasado me la pasé dando talleres virtuales y hubo un intercambio muy piola con lxs pibxs que asisten. Eso me hizo reflexionar mucho sobre la práctica poética y quedó plasmado en el libro. De hecho, creo que funciona como una invitación a que todxs lxs que tengan ganas, se sumen al camino. La poesía no es patrimonio de una aristocracia del espíritu!

En @los_fatales también promocionás tus talleres. ¿Cómo te llevás con esta arista y qué conceptos te parece fundamental aprender inicialmente a la hora de crear con intención poética?

Amo dar talleres. Estoy feliz con haber encontrado ahí un oficio que me de tanta satisfacción. 

Hay un montón de cosas, pero creo que es fundamental identificar qué ideas son las que te ponen en modo de frustración e improductividad (no en términos utilitaristas sino anímicos). Te doy un ejemplo de algo que uno escucha mucho. ¿Para qué voy a escribir si ya estuvo Borges?. Es como si ahora que Argentina ganó la Copa América suspendiéramos todos los futbol 5. ¿A quién se le ocurre? Entonces, en todo caso, uso a Borges a favor, lo cito, me choreo una línea: escribo con sus pedazos.  

¿Qué hace Tomás Rosner cuando no está escribiendo o hablando de poesía?

Leer poesía (ah re)

Me gusta hacer deporte, estar con mi novia tranquilos, ver amigos, caminar, escuchar música. Por suerte, no me aburro.

Tomás Rosner (Buenos Aires, 1986) es abogado y docente de "Derecho y literatura" en Facultad de Derecho (U.B.A.) donde también integra el Seminario permanente de investigación en derecho y literatura (Instituto Gioja). Además, integra el equipo editorial de la Revista Poliedro (Universidad de San Isidro). Es poeta, creador de @los_fatales, productor de la edición argentina del ciclo online "Poesía en tu sofá" y da talleres de poesía.