Volver al pasado

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Federico Cyrulnik nos transporta a los años 80 y 90 en Flashback, un viaje que parte del Teatro Picadilly.

Por: José Francisco Caballero

Desde el momento en el que al cortar las entradas recibí un par de ochentosos anteojos 3D, de esos que tenían un “cristal” de celofán rojo y otro azul para filtrar las imágenes, los recuerdos de aquellos años me invadieron. Reviví casi inmediatamente el aburrimiento y desilusión que fue ver Tiburón 3D, en un cine rotoso y con olor a pochoclo de Miramar, y la sensación de que mis ojos iban a salirse de mi rostro al presenciar “al alcance de mi mano” los pechos bamboleantes de Marilyn 3D, en un cine rotoso y con olor a semen de la calle Lavalle.

La sensación de déjà vu se prolongó con los cortos publicitarios que, como en los viejos cines de barrio, se proyectaron antes de la aparición de Fede, el premiado stand-uppero que con este espectáculo que seguirá presentando por pocas semanas nos invita a sumergirnos en monólogos, coreografías y canciones protagonizadas por dibujos animados, cassettes, personajes de películas emblemáticas y actores y actrices inolvidables de nuestra infancia y/o adolescencia, siempre y cuando no seamos millennials o ninguna de esas porquerías que llevan en este planeta menos tiempo que uno.

Hay un par de momentos en los que la temática se escapa de lo estrictamente flashbackero: un divertido monólogo sobre las células madre y una canción delirante sobre dificultades, digamos... eréctiles, que ¿supuestamente? ha sufrido el protagonista a lo largo de su vida.

En resumen: Flashback es una obra ideal para aquellos que se deleiten con recorrer sus propios recuerdos y que quieran plantearse la eterna pregunta de "¿todo tiempo pasado... fue mejor?”.

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